Estimados mis disculpas por la confusión generada, no soy muy experto y se me confunden los nombres de las respetables instituciones cafeteras, que hoy están siendo injustamente sansiondas, no por un análisis y una reflexión real de su impacto social, sino por que a veces, echando mano a la morailidad, se toman medidas que al entender de los políticos generan apoyó popular.
Ojo que estas palabras salen impulsivamente desde lo más profundo de un ser que no es intelectual, sino un simple califa herido por no poder tocar el ass y las genelas de su cafetera favorita
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